Una visita corta y unas tapas
¿Sabéis?, hay ocasiones en las que se nos pasan desapercibidos auténticos monumentos y pedazos del patrimonio histórico porque centramos nuestra atención en aquellos que más renombre tienen. Santiago de Compostela es una ciudad que no basta con visitarla una vez, si vais a viajar a Santiago aprovechando el año Xacobeo os puedo recomendar un monumento que suele ser un desconocido para muchos, se trata del Monasterio de San Martín Pinario.
Este monasterio se encuentra muy cerquita de la catedral, por eso no supone esfuerzo realizar una visita por sus interiores y admirar su fachada. Su ubicación exacta es la plaza Inmaculada, ésta es una de las cuatro plazas que rodean la Catedral. El acceso no es difícil puesto que en la Rúa San Roque a unos diez minutos andando hay estacionamientos y, además pasan autobuses urbanos.
Una vez llegados allí os daréis cuenta que es un edificio impresionante, está rodeado por jardines. Tras las majestuosas escaleras enmarcadas por cuatro columnas dóricas se accede al interior en donde se puede apreciar los diferentes estilos artísticos (renacentistas, barrocos y neoclásicos. No debéis perderos la contemplación del coro lígneo perteneciente a la Catedral de Santiago que se recuperó y ahora se pueden admirar sus detalles con toda claridad.
Realizada esta visita inexcusable podéis acercaros a Casa Felisa, la encontraréis caminando hacia la rúa de Costa Vella, el lugar es un restaurante aunque fuera de los horarios de comidas se convierte en una cafetería donde también sirven pinchos. El menú está basado en platos típicos y tradicionales (pulpo, empanada), pero también propuestas más originales: ensalada de ahumados o revuelto de cecina y queso. Lo mejor de Casa Felisa (además de la calidad de la comida) es su jardín donde también se pueden degustar los sabrosos bocados.
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